


Este 23 de septiembre se cumplen 116 años de la noche en que Porfirio Díaz y su esposa, Carmen Romero Rubio, encabezaron en Palacio Nacional la recepción social más ostentosa registrada en la historia moderna del país. El acontecimiento, celebrado en 1910 con motivo del cierre de los festejos del Centenario de la Independencia, reunió a cerca de diez mil asistentes, entre los que destacaban diplomáticos internacionales, empresarios, generales y terratenientes.
Para la realización del evento, las autoridades transformaron la arquitectura del recinto mediante el techado del patio central y la colocación de treinta mil lámparas eléctricas, esculturas, espejos y gobelinos. El banquete ofreció atención a más de cinco mil comensales simultáneos a través de un servicio de meseros ataviados con vestimentas de época, en un despliegue catalogado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como la fiesta más elegante de la época.
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Hoy hace 116 años, la noche del 23 de septiembre de 1910, Porfirio Díaz y Carmen Romero Rubio ofrecieron en Palacio Nacional el baile con el que se cerraban las fiestas del Centenario.
La invitación había empezado a circular desde agosto y llegó a terratenientes, generales,… pic.twitter.com/BGbL1Ju8cE
— Porfirio Díaz Mori (@DonPorfirioDiaz) September 23, 2026
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A pesar del lujo exhibido al interior del inmueble de la capital, el contexto social en las diversas regiones de México reflejaba una severa crisis política. Las inconformidades laborales en el norte y oriente del país, sumadas al rechazo del movimiento maderista ante los resultados de una elección calificada de fraudulenta, mantenían un clima de alta agitación social.
Tan solo cincuenta y ocho días después de aquella velada calificada por la crónica de la época como un cuento de hadas, dio inicio el movimiento armado de la Revolución Mexicana, convirtiendo a dicha gala en la última gran fiesta del Porfiriato.


